La Pureza perfecta: ¿Purgación o Redención? Apocalipsis 21:27 Mito católico #2
“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o
que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el
libro de la vida del Cordero”
- Apocalipsis 21:27 (RVR).
Para comprender la temática y la
problemática que presenta el verso de Ap 21:27 para muchos en su errada manera
de pensar, debemos observar el mismo contexto inmediato para no crear
conclusiones absurdas. El contexto de Apocalipsis cap. 21 habla sobre la visión
que el Señor le dio a Juan sobre la nueva creación en la nueva Jerusalén, en la
cual Dios prometió la renovación total de las cosas desde tiempos anteriores (Is
65:17; 66:22; Rom 8:19-22; Hch 3:21). De los vv. 1-3 de este mismo capítulo 21,
Dios crea un cielo y tierra nueva y la ciudad celestial de Jerusalén. Donde
habitaría Dios y junto con Él todos los redimidos que sus nombres están en el
libro de la vida del cordero (21:27). En este capítulo expresa como la miseria
del ser humano queda eliminada de los redimidos en su totalidad (v.4) ya que
habrá un ambiente diferente (vv.5-6) y eso es para establecer una relación
nueva de igual forma con Dios (v.7). Todo hacedor de maldad, en este caso los
inicuos quedaran excluidos de dicha nueva ciudad (v.8). La visión de la nueva
ciudad es gloriosa, ya que es semejante a una esposa que espera a su esposo
(v.9), y es gloriosa porque desciende de la mismísima presencia divina y posee
su gloria misma (v.10-11), por eso es comparada con la transparencia y brillo de
una piedra de jaspe (v.11). Tal ciudad representa seguridad por sus murallas
(vv. 12-14). Sus dimensiones serán inmensas (vv.15-21). Llegando al final
podemos observar las características espirituales de la misma (vv.22-27):
1. No habrá templo
físico, por Dios y el Cordero son su templo (v.22).
2. No habrá sol ni luna,
porque Dios y el Cordero la iluminarán (v.23).
3. Las naciones salvas
rendirán presentes hermosos (vv.24-26).
4. Las puertas siempre
estarán abiertas (v.25).
5. Solo los redimidos
tendrán acceso a la ciudad (v.27).
Teniendo un claro entendimiento de su
contexto podemos ahora observar claramente que significa el texto, ¿realmente alude a un purgatorio como el
Catolicismo Romano afirma? Según tal creencia la cual no se encuentra en las Escrituras es en la religión Católica Romana: El Estado de purificación de
las almas de los muertos en el que purgan sus pecados antes de alcanzar la
gloria. Esta idea tuvo su origen gracias a las indulgencias.
Las Indulgencias es un concepto de
la teología católica estrechamente ligado a los conceptos
de pecado, penitencia, remisión en el purgatorio,
nacida aproximadamente en el comienzo del año
1190 d.C. En su formulación actual consiste en que ciertas consecuencias del pecado, cómo la pena
temporal del mismo, puedan ser objeto de una remisión o indulgencia
(del latín indulgentia: 'bondad,
benevolencia, gracia, remisión, favor') concedida por determinados
representantes del Catolicismo y bajo ciertas condiciones. Esta institución se
remonta al Catolicismo Romano antiguo y tanto su práctica como su
formulación han evolucionado a lo largo del tiempo. La iglesia protestante no
la acepta por considerar que carece de fundamento bíblico (cosa que es una
realidad). Por tal razón, a partir de la Reforma, solo fue objeto de
desarrollo en el ámbito de la doctrina Católico-romana. En la doctrina
romana, la indulgencia, a diferencia del sacramento de
la penitencia o reconciliación, no perdona el pecado en sí
mismo, sino que exime de las penas de carácter temporal que de otro modo los
fieles deberían purgar luego de la muerte. La indulgencia puede ser concedida
por el papa, los obispos y los cardenales, a quienes, por ejemplo, recen
determinada oración, visiten determinado santuario, utilicen ciertos objetos de
culto, realicen ciertos peregrinajes, o cumplan con otros rituales específicos.
Aunque se trata de un concepto teológico y aberrantemente secundario, las
indulgencias desempeñaron en su momento un papel central en la historia
del del Catolicismo Romano en su esclavización económica a sus seguidores.
En el siglo XVI, los abusos y el tráfico económico al que dieron lugar
constituyeron el motivo principal que indujo a la Reforma Protestante.
¿Verdaderamente este verso expone el purgatorio?
Primeramente comunica el verso: “no entrará cosa inmunda, o que hace
abominación y mentira”. Aquí se habla de manera específica la santidad que
se vivirá en la nueva ciudad. En la misma “no entrara en ella ninguna cosa
inmunda”, esta afirmación originalmente lleva una doble negación, que se
expresa como “y de ninguna forma entrará en ella alguna cosa común” al igual
como en la antigüedad no podía entrar nada profano/impuro al tabernáculo. En
esta ciudad habrá una perfecta santidad. La palabra inmunda del gr. “koinos”
significa lo que profana, en este caso algo común que contamina lo puro. El uso
común de “koinos” para contaminado o profano comunica la misma idea que en (Mr 7:2; Hch 10:14), es aquello que está
fuera de lo que Dios estableció en Su orden. Con eso se añade “que hace abominación y mentira” dos
puntos de suma importancia al igual que lo inmundo, lo abominable, en este caso
todo aquello que es digno de repudio por su maldad. Solo la bondad tendrá
entrada, y para ello es necesaria la limpieza divina por eso «O aquel que.» del
gr. “kai ho” que expresa una acción basada en pensamientos, por eso enfatiza el
que “Hace” abominación y mentira como una condición presente, no pasada, de
haber sido perdonadas esas personas hubiese dicho “hacían”. Esto expresa un
estado no arrepentido de sus pensamientos, palabras y acciones, el que hace es
aquel que nunca tuvo arrepentimiento, por consecuente, si en vida no logró
hacerlo menos después de la muerte. Cuando comunica las obras abominables y
llenas de mentira lo hace al igual como se expresaba sobre Babilonia (Ap 17:4),
y (Ap 21:8) para los que están en el lago de fuego y azufre, al igual que (Ap
22:15) para todo el que ama y practica la mentira y ya está condenado, entonces
si ya está condenado es imposible que se pueda borrar las consecuencias de sus
malas acciones.
Esas referencias recurrentes de la vida
pagana en la tierra y hundida en el infierno en contraste con el cielo expresan
“los inmundos y los abominables y los mentirosos aunque las puertas están
abiertas día y noche, ellos no pueden entrar”. Esta serie de panoramas prosigue
hasta el fin para su condenación.
El siguiente contexto dice: "... sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del
Cordero".
1. Sólo los que están
inscritos.
Todo pensamiento, palabra y acción
cometida según la tradición judía, basados en creencias antiguas, aludía que se
grababan en escritos para uso en términos legales, en si creían en registros
divinos, entre los registros encontramos los siguientes:
a) El libro de la conciencia. Rom 2:15.
b) El libro de la naturaleza. Sal 19:1-14.
c) El libro de la ley. Rom 2:12;
d) El libro del evangelio. Rom 2:16.
e) El libro de las memorias. Lc 16:25.
f) El libro(s) de las obras humanas. Ap. 20:12.
g) El libro de la vida. El libro de la vida del Cordero es el libro
que da admisión mediante Cristo.
La misión plena de Jesucristo,
derramando su sangre, fue para conducirnos a Dios, en su presencia real. Su
título, "Cordero", hace subentender todo eso. El libro de la
vida es el libro de una infinita compasión, porque contiene exclusivamente
nombres de ex pecadores ya transformados por Él. Esta afirmación excluye
totalmente cualquier alusión a un supuesto estado intermedio para quitar
culpas, ya que la culpa es quitada mediante el solo sacrificio vivo de
Jesucristo y no bajo aditivos humanos. Sino “solamente los que están inscritos”
del gr. “ei më hoi gegrammenoi”. El libro de la vida es claramente expresado
para un claro entendimiento de que debe ser mediante la vida que la persona
tenga, la oportunidad de estar en el mismo libro de la Vida es en esta tierra
no partiendo de ella p, eje. (Ap 3:5; 20:15. cf. Dan 12:1).
En la Nueva Jerusalén no habrá más
maldición. La palabra griega para maldición aquí es “katathema” y significa “algo maldito”, Esto se ve otra vez a Gén
3:17-18. Después de la caída, fue impuesta una maldición; empezaron a crecer zarzas y espinas, ahora se quita la maldición.
De este modo los últimos capítulos de las Escrituras equilibran el primer
paraíso perdido da lugar al paraíso Cristo-céntrico. Ni persona, ni cosa mala
alguna pueden entrar en la Nueva Jerusalén, porque el trono de Dios y del
Cordero estará en ella. Y sus siervos le servirán (“le darán culto”) sugiere
que la vida futura no será una vida de holgazanería (Ap 7:15). Como toda la
inmundicia de la antigua Jerusalén era llevada fuera de sus muros y quemada,
así nada sucio entrará en la nueva Jerusalén como ciudad celestial, sino que
será quemado fuera (Ap 20:12-15), es de notarse en este verso (20:12-15) que
aquellos que nunca fueron creyentes (incoversos) serán juzgados antes de
establecer el estado eterno de la ciudad para la entrada a la misma, ya hecho
el juicio divino es imposible que tengan oportunidad de quitar la consecuencia
de sus faltas en un estado medio como lo presenta la idea del purgatorio. Por
eso la afirmación enfática “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace
abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la
vida del Cordero” esos que ya fueron juzgados en (Ap 20:12-15) son mencionados
en (Ap 21:8) como:
1. Cobardes: son aquellos que
viven en un estado actual no arrepentido, p.eje. (Gén 3:10).
2. Incrédulos: esta palabra del gr.
“apistos” significa “los que no creen/sin fe”, lo contrario a “pistis” que es
“tener fe”, son aquellos que negaron la misericordia divina expresada en el
Hijo (Heb 11:6).
3. Los abominables: del gr. “bdelusso”
es “apestar/heder” alude aquello que emite un mal olor y produce repugnancia,
habla de crímenes, son aquellos los cuales viven en la inclinación a la maldad,
en este caso los violadores de la ley divina.
4. Homicidas: del gr. “foneus” es
“quienes tienen sangre en sus manos” alude aquellos los cuales no dan valor a
la vida, tal acción es una que se coloca a la par con creer ser como Dios, el
Único con la potestad de dar y quitar la misma.
5. Fornicarios: del gr. “pornos” es
“venderse/ser prostituto/a” en este caso un libertino sexual, inclinado al
placer personal.
6. Hechiceros: del gr. “farmakeus”
una droga, los cuales utilizaban sustancias para la magia negra y adivinación
presentando rituales oscuros contrarios a la luz, aquí habla tanto del que lo
ejerce como aquel que acude a los tales.
7. Idolatras: del gr.
“eidololatres” significa “siervo de una imagen”, habla sobre un
venerador/adorador de la misma (1 Cor 5:10-11, 6:9, 10:7, Ef 5:5, Ap 22:15).
Hay que aclarar que la idolatría desde la antigüedad estaba relacionada con la
mentira (Is 44:20; Jer 10:3), se caracterizaba por el culto imperial y seguir
la falsedad doctrinal (1 Jn 2:22).
Tales verán “muerte” eso habla de
condenación, el veredicto de un juicio ya emitido en el cual no hay marcha
atrás, la misma Escritura en su contexto afirma que la imagen de purgar faltas
en un estado medio después de partir del globo terráqueo es irracional e
ilógica, ya que evade los juicios divinos los cuales ya tuvieron una sentencia
y minimiza la voluntad y supremacía divina en ejercer su justicia, colocando la
justicia de Dios en las acciones humanas y no en el medio elegido por el Padre,
Cristo Jesús.
Sobre el
autor:
Nacido en San Juan Puerto Rico es fundador de
ministerios vida y verdad. Esposo de Claudia Jimenez. Es pastor/maestro
misionero en México por más de nueve años. Tiene la dicha de gozar de un
Doctorado en estudios teológicos ministeriales de la (UTPR) Universidad
Teológica de Puerto Rico y aparte una Maestría en Consejería Pastoral de la
(CUNC) Christian University of North Carolina, certificado como PSS (Peer
Support Specialist) en el estado de Arizona EE.UU. Presidente, fundador y
profesor de la Universidad Teológica Contemporánea en Nogales Sonora México.
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